jueves, 10 de febrero de 2011

Press Release of Catholic Indigenous Ministry – Diocese de David, Panama - Concerning the Events February 7, 2011 in San Felix and Vigui

















"Whoever oppresses the poor offends their Creator." (Proverbs 14:31)

Gathered in Tole, Province of Chiriquí, in our ordinary meeting of the Indigenous Ministry of the Diocese of David, we analyzed the recent developments at the Pan American Highway at the junctions of San Felix and Vigui.

1. On Monday, February 7, 2011, several thousand indigenous Ngóbe came down from the Comarca to protest the Government’s intention to impose open-pit mining projects on Ngóbe lands, as well as other parts of the Country. Those present at the demonstrations (Robert P. Carpenter, Delegates Chito Garcia and Nestor Acosta Vigui, P. Joseph Fitzgerald, Fabio Pinzon and Caribbean Choy San Félix) indicate that the people demonstrated peacefully, speaking beforehand with the authorities about the intentions of the march. However, but there was a time when the riot police made the decision to clear the road and attacked the unsuspecting population with tear gas, rubber bullets and shot guns. In the case of San Felix, the protesters had not even occupied one lane of the Pan American Highway, as was their intention, when they were violently repressed. There was clearly a disproportionate repression of the riot police against the unsuspecting population, resulting in serious incidents of wounded and arrested.

2. The indigenous Ngóbe people, along with any other peoples or social groups, have the right to protest and be heard. Given the confusion and manipulation of information, it is irresponsible and disrespectful to the people Ngóbe for the government to respond to the protests by stating that the protestors are paid or acting under political banners. At the rally were people from all political parties and religious beliefs. The Ngóbe are the protagonists of their struggles, are informed and have made decisions on projects affecting them.

3. We, as Catholic Indigenous Ministry, support the legitimate manifestations of the Ngóbe because:

• Open pit mines in our bio-diverse territory, are NOT a model of development that promotes a healthy relationship between humankind with God's creation. The environmental and social damage these projects cause cannot be mitigates with the false expectations that are promised to the people. The Catholic Church has spoken clearly: "Not every investment is desirable. This is the case of mining ... " (Press the Panamanian Episcopal Conference, 01/13/1911)


• There are no mechanisms of meaningful participation which respect the Ngóbe as protagonists of their own development. The lack of respectful dialogue has resulted in the imposition of false development through state violence. The Ngóbe people are informed of the reality mining, do not agree with these projects and are not convince of the benefits of these projects.

4. As Catholic Indigenous Ministry of the Diocese of David we request that the competent authorities initiate a thorough investigation of the events of February 7, 2011 and support the petition of the leaders of the Comarca Ngóbe-Bugle Comarca which asks the Assembly to withdraw the proposed reform of the Mining Code until there is a genuine dialogue and participation on this sensitive issue. We reiterate our commitment to accompany the indigenous people in their legitimate claims and participate in peaceful demonstrations organized by the indigenous leadership in defense of their rights, their land and their lives.



Jesus the Worker Mission Center, Tole, Province of Chiriquí, Panama



Rev. Carlos De la Cruz (Coordinator) and the Indigenous Mission Teams of the Diocese of David.



miércoles, 9 de febrero de 2011

Comunicado de Pastoral Indigena, Diocesis de David - sobre la represion en contra los ngobes






DIÓCESIS DE DAVID



REUNIÓN DE PASTORAL INDÍGENA



Comunicado sobre los acontecimientos del 7 de febrero de 2011 en San Félix y Viguí





“Oprimir a los débiles es ofender a su Creador” (Prov 14,31)





Reunidos en Tolé, en nuestra reunión ordinaria de la Pastoral Indígena de la Diócesis de David, analizamos los últimos acontecimientos ocurridos ayer lunes 7 de febrero en la Carretera Panamericana a la altura del Cruce de San Félix y de Viguí.





1. Los que estuvieron presentes en las manifestaciones (P. Roberto Carpintero, Delegados Chito Gallardo y Néstor Acosta en Viguí; P. José Fitzgerald, Fabio Pinzón y Choy Caribo en San Félix) señalan que la gente se manifestó de manera pacífica, dialogando primero con las autoridades sobre las intensiones de la marcha, pero que hubo un momento en que los antimotines tomaron la decisión de despejar las vías y arremetieron contra la población desprevenida. En el caso de San Félix, los manifestantes ni siquiera pudieron ocupar un paño de la carretera panamericana como era su intensión, ya que fueron reprimidos antes de ocupar la vía. Ha habido una represión desproporcionada de parte de los antimotines contra la población desprevenida, generando incidentes serios de violencia en la que han salido heridos y detenidos.





2. El pueblo ngobe, y cualquier otro pueblo o grupo social, tiene derecho a manifestarse, a ser escuchado y a que se le atiendan sus reclamaciones. Ante la confusión y manipulación de la información, es una actitud irresponsable y falta de respeto a los pueblos ngóbe, buglé y campesino y a los manifestantes, señalar que están pagados o que actúan por banderas políticas. En la manifestación había gente de todos los colores políticos y credos religiosos. Hay que reconocer que los ngóbes son protagonistas de sus luchas, están informados y tienen decisión sobre los proyectos que le afectan.





3. Apoyamos a los ngóbes en sus justas manifestaciones porque:





· Las minas a cielo abierto, en nuestro territorio biodiverso, NO ES un modelo de desarrollo que promueva una sana relación entre el ser humano con la creación de Dios. Los daños ambientales y sociales no se pueden comparar con las migajas y expectativas falsas que se prometen a la gente. La Iglesia Católica ha hablado claramente: “No toda inversión es deseable. Es el caso de la minería…” (Comunicado de la Conferencia Episcopal Panameña, 13/01/11)



· No hay mecanismos de verdadera participación que respete al pueblo ngóbe como protagonistas de su propio desarrollo. La falta de diálogo respetuoso, da como resultado la imposición por la violencia de un falso desarrollo. El pueblo ngóbe está informado de la realidad minera, no está de acuerdo con estos proyectos y no se le logra convencer de la bondad de estos proyectos.







4. Como iglesia católica y pastoral indígena de la Diócesis de David solicitamos a las autoridades competentes una investigación exhaustiva de los hechos ocurridos el 7 de febrero de 2011 y apoyamos la solicitud de los líderes de la Comarca Ngóbe-Buglé que piden retirar de la Asamblea el proyecto de Reforma al Código Minero, hasta que haya un verdadero diálogo y participación en este delicado tema. Reiteramos nuestro compromiso de acompañar al pueblo indígena en sus legítimas reclamaciones y participar en las manifestaciones pacíficas que convoque la dirigencia indígena en defensa de sus derechos, de su territorio y de sus vidas.



En el Centro Misional Jesús Obrero de Tolé, 8 de febrero de 2011









P. Carlos De la Cruz, Coordinador, y Equipos Misioneros Comarcales de la Diócesis de David.


jueves, 9 de diciembre de 2010

Oración del programa Semillas de Esperanza



Ngöbö, Dios de la Vida,

Te demos gracias por todo lo que has creado;

la tierra, el agua y el sol… desde el árbol más grande hasta la creatura más pequeña;

y por crearnos en Tú imagen de amor.



Haznos humildes para que nuestras manos respeten las cosas que tus manos han creado y que nuestros oídos se afinen para escuchar Tú voz en toda Tú creación.





Ngöbö, Dios de todos los pueblos,

Te damos gracias porque Tú sabiduría siempre ha estado presente en nuestro pueblo ngóbe;



Haznos sabios para que podamos entender las cosas que nos enseñaste y haznos alegres para que podamos celebrar tú presencia en la vida de nuestro pueblo.




Ngöbö, Dios de Salvación,

Te demos gracias por Tu Hijo Jesucristo quien nos dice que con fe aún tan pequeña como un grano de mostaza, podremos hacer grandes cosas en Su nombre;



Haznos personas de gran fe para que cada semilla que sembremos sea signo de nuestra esperanza en ti, y haznos solidarios para que cada grano que cosechemos sea compartido en acción de gracias por todo lo que Tú haces por nosotros.




Te pedimos todo esto en nombre de Tú hijo Jesucristo,

Él que nos lleva hacia la vida abundante,

Él que nos hace hermanos y hermanas,

Él que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.



viernes, 29 de octubre de 2010

X Encuentro Nacional de Pastoral Indigena



“Misión y pueblos indígenas: al servicio de la vida”


25 al 29 de Octubre de 2010


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Convocados por el Espíritu del Señor, nos hemos reunido en el Centro Misional Jesús Obrero, de los Padres Agustinos, en Tolé, Chiriquí, Diócesis de David, para celebrar el X Encuentro Nacional de Pastoral Indígena (ENPI).


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Somos 94 personas, entre ellas autoridades indígenas, laicos, catequistas, religiosas, sacerdotes y obispos que tratamos de acompañar y servir a los pueblos ngóbe, kuna, enberá, wounaan, buglé, naso y bribri, en Panamá y Costa Rica.


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Nos reunimos para compartir las experiencias y el caminar de la Iglesia y de la Pastoral Indígena y para tratar de definir las mayores amenazas a la vida integral nuestras comunidades. Reflexionamos sobre la presencia y la incidencia de la Iglesia en esta coyuntura histórica y concretamos las líneas generales de la Misión Continental anunciada en la Conferencia de Aparecida.


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Queremos manifestar nuestra preocupación por las graves amenazas que atentan contra la vida de nuestras comunidades, ya que como Iglesia estamos insertos en los sectores geográficos en los que se centra la mirada de diversos proyectos mineros, hidroeléctricos, turísticos, etc. Nos afecta además la promulgación de leyes inconsultas que no benefician en nada a los pobres y a los pueblos de distintas culturas. El conflicto de Changuinola marcó, lamentablemente, un precedente de lo que puede suceder si se sigue legislando en contra de la población. Exigimos nuestro derecho a la tierra y el respeto a la misma; reclamamos que las comunidades que han quedado fuera de las comarcas sean incluidas y protegidas bajo este régimen. Por otra parte, nuestros hermanos y hermanas que han migrado a la ciudad siguen reclamando el derecho a vivir con su propia identidad y cultura.


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Nos preocupa y nos duele el racismo, a veces solapado, a veces explícito, que va creciendo contra nosotros en el conjunto social y en las mismas autoridades del gobierno, por el mero hecho de defender nuestros derechos, nuestra tierra, nuestras propias raíces culturales. Los pueblos originarios de Abia Yala ofrecemos al resto de la sociedad un estilo de vida fraterno, comunitario, respetuoso del equilibrio de la tierra y de todo ser humano. No queremos estar al margen de la sociedad y de la nación panameña, ni ser enemigos; somos hermanos, hijos e hijas del mismo Padre.


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Dirigimos también nuestra palabra a las distintas instancias de la Iglesia Católica para que se solidaricen con nosotros y hagan suyo nuestro propio sufrimiento, tal y como nos enseñó el Señor (Mt 25). Que la indiferencia no anide en sus corazones ante la muerte lenta a la que son sometidos nuestros pueblos.


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Como Pastoral Indígena, deseamos establecer lazos con todas aquellas instituciones y grupos organizados de la sociedad civil que apuestan por la vida. Queremos trabajar con aquellos hombres y mujeres que creen y apoyan nuestra causa. Juntos podremos generar cambios significativos en beneficio de la Madre Tierra y nuestras comunidades.


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Para terminar este comunicado queremos hacer resonar aquellas palabras que el Papa Juan Pablo II dijo a los pueblos indígenas en Yucatán, México, en 1993: “Ustedes son la luz del mundo, son la sal de la tierra; son los nuevos evangelizadores del Continente. Con ustedes la Iglesia puede establecer una alianza estratégica para la evangelización del mundo”.


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Dado en Tolé, Chiriquí, 28 de Octubre de 2011.

lunes, 6 de septiembre de 2010

The Other Side of the Mountain

- by Marian Thorpe

Yale University


on page 42 of this link you will find an article about the Ngobe struggle to protect the forest against open-pit mining...




sábado, 4 de septiembre de 2010

Heartbeat of a People


When we arrived at Suliagwatdabitdi in late afternoon under a heavy downpour, most of us had our minds set on a good night’s sleep in preparation for the following day’s work. We came for a Ngóbere language workshop; an attempt encourage each other in our commitment to able speak this unwritten language. Our group was made up of missionaries - religious and lay - ngóbe instructors and the sabios (wise ones) who would sit amongst us throughout the encounter, keeping our efforts grounded in the richness of Ngóbe culture.



But the good night’s rest was not to be for most in the group. The workshop took place at the shelter built by the Augustinian missionaries as a service to the ngóbe who travel down from the deep forest to acquire basic necessities. Many come ten or twelve hours by foot and need a place to rest before heading back into the mountains the following day with the heavy cargo they carry on their backs hanging from a kra strapped across their head.



As always, these caravans consist of whole families. And at about one in the morning a child started crying, or better said, screaming! He persisted for a long time. His mother had gone to the fagón (three stone stove) to light the fire and prepare the food they would need for the journey back home. The child awoke without his mother by his side and began crying out. The hunger so prevalent at this time of year surely played its part in the child´s difficult night, as we await the harvest in a few weeks.



The following morning, while several red-eyed missionaries spoke of the poor night’s sleep they had due to the child´s screaming, one of the sisters who began studying the language a few months ago said, “But I understood him! It was not just noise anymore; he was crying ‘meye! meye!’”. Meye is the ngóbe word for “mommy”.



The image of that child crying and the sister hearing words, not just noise, stayed with me throughout the days of study. I reflected on what we are trying to do, why we’ve decided that truly learning the language is a necessity, not an option.



We often profess our desire to “speak the language”, “preach the gospel”, communicate effectively what “we’ve come to know”. These are surely sincere reasons for our efforts. But the sister hearing this suffering child cry out from his heart in the language his heart speaks, presented to us the most fundamental reason for our efforts… hear the cry and joy, listen deeply to the voice, and ultimately feel the heartbeat of a people.



Little by little, as we are blessed to walk alongside the ngóbe, live in their villages and drink from the deep well of their culture that in so many ways places the good of others over oneself, we cannot help but be challenged, transformed and given new life.



We ask the God of Life (Ngöbö) to continue to bless our humble efforts in sharing the Good News of Christ… bless our efforts like the first fruits of the harvest, let them grow and take root in our hearts. And in the midst of joy and suffering allow us to hear the voice of God in the heartbeat of a people.



- joe

lunes, 26 de julio de 2010

En Bugaba...¡Rios Libres para la Vida!

(Carta de las Parroquias Catolicas de Bugaba al Municipio)

10 de junio 2010

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“La Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creación y se siente en el deber de ejercerla también en el ámbito público, para defender la tierra, el agua y el aire, dones de Dios Creador para todos, y sobre todo para proteger al hombre frente al peligro de la destrucción de sí mismo.”

(Carta del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial por la Paz, 1 de enero 2010)

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Respetuosos Hermanos y Hermanas del Consejo Municipal de Bugaba,

¡Que la paz y el amor de nuestro Dios Creador estén siempre con ustedes!

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Durante los últimos años, la Iglesia católica a nivel mundial y especialmente a nivel de América Latina, ha tomado en cuenta la importancia de buscar modelos de desarrollo que respeten al hombre y la creación de nuestro Dios. La Conferencia Episcopal de América Latina proclamó en Aparecida que “el discípulo misionero, a quien Dios le encargó la creación, debe contemplarla, cuidarla y utilizarla, respetando siempre el orden que le dio el Creador.” (Aparecida 125).

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Por eso, como feligreses de la Iglesia, no podemos ignorar la proliferación de proyectos hidroeléctricos en la provincia de Chiriquí, especialmente en el distrito de Bugaba. Según los últimos datos de la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP), hay 16 proyectos hidroeléctricos en construcción, diseño final o trámites solamente en nuestro distrito. Con varios proyectos en cada río, los impactos ambientales, tanto como sociales y culturales, son graves. “Ya que los recursos son cada vez más limitados, su uso debe estar regulado según un

principio de justicia distributiva respetando el desarrollo sostenible” (Aparecida 126).

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Según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), solicitado por la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), las concesiones de la “cuenca de agua número 102”, que nos afecta, ponen 98% del agua de los ríos en manos de empresas hidroeléctricas y dejan 2% designado para el uso doméstico, turístico, agrícola, agropecuario, entre otros (BID estudio 102-3). Esta realidad está muy lejos de los conceptos del bien común, el destino universal de los bienes, y la justicia distributiva –conceptos fundamentales de la doctrina social de la Iglesia.

Como bien sabemos, los proyectos que ya están amenazando la vida de las comunidades, forman parte de un plan que vende energía a nivel de América Central. Actualmente como país, tenemos la capacidad instalada de 1,789 megavatios. El día de mayor consumo en toda nuestra historia fue de 1,175 megavatios. Una buena planificación de energía va a tomar en cuenta el

crecimiento del país en un contexto de responsabilidad a todos los niveles: social, agropecuario, industrial y empresarial. Sin embargo, los proyectos hidroeléctricos que tienen concesiones y licencias otorgadas, con capacidad de 1,685.79 megavatios, lo que representa un total de 3,474.79 megavatios, sin incluir los otros proyectos en trámites con capacidad de producir 4,621.68 megavatios adicionales. Es decir, un país que consume un promedio de menos de 1,000 megavatios está dando concesiones para producir cinco veces más que su consumo (todos los datos provienen de la ASEP). Este plan internacional no considera los efectos negativos locales que estos proyectos conllevan y reduce el agua a un simple bien del mercado internacional, en lugar de una bendición de Dios que nos da la vida.

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A nivel de las comunidades hemos escuchado la promesa de progreso económico como una justificación adecuada. No obstante, la experiencia de muchos de nosotros a nivel de la comunidad es de engaños, mentiras y violencia por parte de las empresas y gobierno. Aunque mejores caminos, educación y salud son muy importantes, estos proyectos no toman en cuenta la complejidad del desarrollo humano que va más allá de lo económico, ni consideran los miembros de las comunidades como verdaderos protagonistas de su propio desarrollo. “Como profetas de la vida, queremos insistir que en las intervenciones sobre los recursos naturales no predominen los intereses de grupos económicos que arrasan irracionalmente las fuentes de vida, en perjuicio de naciones enteras y de la misma humanidad.” (Aparecida 471).

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Este es un periodo muy importante donde las decisiones que tomemos tendrán grandes consecuencias para el bien común y la vida de las generaciones futuras. Por eso, pedimos a ustedes como representantes de los bugabeños: a) cumplir con los acuerdos municipales números cuarenta y tres (43) y cuarenta y cinco (45) de 2008 que proclaman las riquezas naturales del distrito como patrimonio municipal, y b) rechazar los permisos de construcción de hidroeléctricas en nuestros ríos. Solicitamos también, implementar las nuevas tecnologías de energía alternativa, como la solar y la eólica, en remplazo de la energía térmica e hidroeléctrica con sus nocivas repercusiones.

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Estamos en un momento de esperanza, un momento para la posibilidad de decisiones responsables. En su última encíclica, el Papa dijo que “cuando se respeta la ecología humana en la sociedad, también la ecología ambiental se beneficia” (Caritas in Veritate 51).

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- Ha llegado el momento de celebrar la vida en cada forma como un milagro de Dios.

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- Ha llegado el momento de pensar nuevamente qué es el verdadero desarrollo sostenible, que no destruye la creación ni al ser humano en el proceso.

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- Ha llegado el momento de entender la gran riqueza contenida en nuestro distrito, con una biodiversidad privilegiada a nivel mundial.

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- Ha llegado el momento en que Bugaba sea un buen ejemplo de responsabilidad ambiental para el país, y Panamá se distinga como ejemplo de responsabilidad ambiental para el mundo.

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Que el Dios de la vida siempre nos proteja, ilumine el camino de esperanza y nos de la fuerza y el valor de tomar decisiones responsables para hoy y mañana.

Rev. Edison Famanía, CM.

Párroco de Concepción

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Rev. Geovany Morales, CM.

Párroco de Volcán

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Rev. Rolando Molina, CM.

Párroco de San Andrés

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Rev. José Fitzgerald, CM.

Asesor de CEMCODE (Coordinadora del Equipo

Misionero de la Concepción por la Defensa de los Ecosistemas)